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Conversamos con Francisco Balarezo, Gerente General de Netlife





1. ¿Qué es la brecha digital y por qué es tan importante reducirla para alcanzar un desarrollo sostenible?

La brecha digital es ese abismo preocupante que existe en cuanto al acceso de las TIC y el uso de la información, anteriormente esta brecha se veía enmarcada, en primera instancia, en el factor económico como una barrera frente a la adquisición de la tecnología reflejada en las diversas áreas poblacionales; actualmente aunque resulta muy difícil ver a una persona sin un aparato tecnológico, esta brecha se mantiene y se potencializa más aún, no solo por un estrato social sino también por el uso y la formación que tenemos los individuos frente a las TIC; entendiéndose desde su uso cotidiano, más aún cuando el acelerado desarrollo de la tecnología nos brinda el internet de las cosas, y próximamente la web 3.0 con el metaverso, donde la experiencia pasará de las 2 dimensiones actuales a una experiencia inmersiva en 3 dimensiones que mejorará y transformará aún más nuestra forma de vida.


2. ¿La brecha digital solo afecta a niños y adultos mayores? ¿Cómo afecta a las empresas grandes y a las pymes?

La brecha digital puede contemplarse desde una perspectiva más amplia, no solo se aplica a niños y adultos mayores, sino también a las desigualdades entre los países desarrollados y los no tan desarrollados o en vía de desarrollo, e incluso se evidencia entre las empresas grandes y las pymes de un mismo país; mientras unas cuentan con la implementación tecnológica, otras van muy despacio en el proceso, y otras se ven atravesadas por el problema del dominio y manejo de las TIC por parte de los colaboradores, su nivel de adaptación a los nuevos hardware o software afectan directamente a la productividad. Las formas tradicionales de trabajo han quedado atrás, la integración de las nuevas tecnologías agregan un valor añadido a las empresas, independientemente del sector.


3. ¿Durante la Pandemia la brecha digital se hizo más evidente o se profundizo? ¿Qué aprendimos de la pandemia?

La pandemia COVID-19 ha generado una profunda crisis social, económica y sanitaria sin precedentes, afectando a millones de personas en todo el mundo, sacando a la luz la gravedad y la desventaja de la conectividad y del acceso a las TIC. Tuvimos que enfrentarnos a un mundo con distanciamiento social y con la gran presión por hacer todo en línea, lo que sacó a relucir los desafíos que enfrenta quien no está en el mundo digital.


El no tener conectividad o tecnología al alcance, no sólo dejó a las personas aún más aisladas, sino que también las puso en una gran desventaja. Antes de la pandemia el acceso a internet aún podía ser posible al conectarse en algún lugar público, pero durante la pandemia se volvió indispensable conectarse desde casa, este dilema generó un impacto negativo en todos aquellos que no contaban con lo necesario y volvió la brecha digital más evidente, desde provocar exclusión social por no tener manera de hablar con otras personas por la pandemia, hasta no tener acceso a servicios públicos. ¿Qué aprendimos de ello? Aprendimos que esta era digital requiere que las personas y las empresas se capaciten día a día en los avances tecnológicos, necesitamos personas con inclusión en todas las áreas que alimenten la equidad digital, y que nos permitan disminuir la brecha digital, necesitamos normativas, acciones y acceso de conexión ampliando las zonas de llegada de internet, aprendimos que no hay marcha atrás y que depende de nosotros alimentar la curiosidad digital y llevarla al siguiente paso o nos quedamos atrás.


4. ¿Qué se está haciendo para reducir la brecha digital y cómo ve los esfuerzos que se hacen en el Ecuador?

El Gobierno ecuatoriano busca cerrar la brecha digital con una política inclusiva, que impulsa un nuevo modelo económico y financiero a través de la red, en una estrategia en la que trata de involucrar al sector privado en la Agenda Digital 2025. Busca reposicionar a Ecuador y concientizar sobre el porqué "un país desconectado, y tecnológicamente no estandarizado, es un país no competitivo". En este año la conectividad en Ecuador ronda el 70%, dos puntos más que en 2020, pero un cambio más notorio se ha registrado en la cobertura 4G, que ha saltado de un 60 % hace un año, al 76 % actualmente, para incluir a otros 2,8 millones de personas conectadas. En esta ampliación ha sido determinante la empresa privada, que ha prolongado su fibra óptica a zonas distantes como la Amazonía.


El Gobierno ve crucial el desarrollo del sector para impulsar la economía nacional, en este momento en que el comercio electrónico gana peso en el país, creciendo cinco veces más durante la pandemia y disparándonos hacia adelante cinco años tecnológica y digitalmente hablando.


5. ¿De qué manera pueden contribuir las empresas y organizaciones de la sociedad civil a este propósito?

La responsabilidad de la inclusión digital y el acceso universal a Internet no puede recaer en los individuos, o en un solo grupo, requiere de la contribución de una variedad de partes interesadas. Esta responsabilidad debe ser, principalmente, de los gobiernos, organizaciones privadas, organizaciones no gubernamentales (ONG), organizaciones sin fines de lucro y el mundo académico en conjunto con expertos. Las organizaciones públicas y privadas deben tomar medidas críticas y urgentes para garantizar que las personas afectadas por la brecha digital no queden más excluidas. En el caso de las organizaciones privadas, debemos invertir en cerrar la brecha digital como parte de nuestra agenda de responsabilidad social, aunque, claro, los que tienen el papel más importante son los legisladores y los gobiernos, que deben trabajar para hacer que los dispositivos de internet sean más accesibles para las comunidades marginadas o cualquier persona que no cuente con estos servicios. Otra de las contribuciones importantes es que debemos buscar educar a las personas sobre cómo usar los dispositivos y cómo mantenerse seguros en línea. Muchas personas mayores no usan el internet por miedo a caer en estafas o fraudes, tampoco se sienten cómodos compartiendo información personal en la red, en estos tiempos donde incluso se pueden hacer transferencias bancarias en línea es clave ayudarlos a perder el miedo, a utilizar estas aplicaciones y brindar la seguridad que ellos necesitan.


6. En el caso de Netlife, ¿qué esfuerzos están realizando para reducir la brecha digital?

En Netlife trabajamos alineados a los ODS y la reducción de la brecha digital es uno de nuestros frentes de acción, en el que involucramos esfuerzos dotando a nuestros usuarios no solo de máxima seguridad y velocidad en el servicio de internet, sino que también trabajamos arduamente en la protección y seguridad de la información de datos de los mismos, también donamos equipos tecnológicos a sectores y programas vulnerables, brindamos conexión a zonas rurales que requieren apoyo y carecen de el mismo, aportando a la construcción de cultura digital, apoyamos a la formación en el uso de las nuevas tecnologías, y trabajamos en la construcción de una comunidad digital de apoyo a la comunidad, pero la respuesta no es solo de nosotros (empresas) para acelerar este proceso que nos está haciendo perder el ritmo de desarrollo a nivel país, debemos exhortar al uso de las nuevas tecnologías a todos los sectores, especialmente a aquellos donde la brecha digital es más palpable, compartir nuestros conocimientos con las personas de una edad más avanzada, enseñarles a usar un smartphone o Tablet, donar nuestros dispositivos sin uso pero en buen estado, es un gran aporte a la reducción de esta brecha, y eso es lo que promovemos en Netlife como empresa, a trabajar en conjunto y como seres humanos, a sensibilizarse, a crear a conciencia, a juntar esfuerzos para lograr resultados.



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