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UNACEM: El suelo y su cuidado garantiza la vida en el Planeta

UNACEM cuenta con planes de manejo ambiental y relaciones comunitarias, que han favorecido al uso y aprovechamiento del suelo, sin afectar a su biodiversidad.

Cada 5 de diciembre se celebra el Día Mundial del Suelo, como una forma de valorar la gestión sostenible de este recurso, comprometiendo a los gobiernos, organizaciones y comunidad a su cuidado y protección. El suelo tiene un papel primordial para el desarrollo de los ecosistemas, al contribuir al equilibrio del flujo del agua y el clima, la biodiversidad y la captación de carbono.


Su importancia

Al ser el suelo un recurso vivo, posee más del 25% de la biodiversidad del planeta. Los componentes del suelo permiten la vida y pueden llegar a descomponer diversos contaminantes. Sus elementos se constituyen en recursos importantes para el desarrollo de las civilizaciones. En el sector de la construcción, por ejemplo, estos recursos se aprovechan para la creación de insumos que posibilitan el crecimiento de las ciudades. Este es el caso de Unacem Ecuador, empresa cementera que gestiona responsablemente el proceso de extracción de materias primas para garantizar una producción sostenible.

“En nuestra actividad, nos preocupamos de preservar las propiedades del suelo, a través de la siembra de especies nativas, construcción de cercas vivas, correcto encauce y gestión de las aguas; motivamos a las comunidades aledañas, esencialmente agrícolas, ha aplicar técnicas de control biológico de plagas, uso de agroquímicos de sello verde, abono de los suelos, empleo de la técnica del barbecho y siembra diversificada de cultivos, entre otras buenas prácticas”, explicó María Gabriela Salazar, Gerente de Ambiente y Relaciones Comunitarias de Unacem Ecuador.


Cuidado de las áreas naturales

Unacem protege los suelos de dos zonas biodiversas: la zona de Cerro Blanco, ubicado en la Parroquia Quichinche (Otavalo); y Cerro Quinde, ubicado en la parroquia Selva Alegre (Otavalo). Al ser estas áreas de producción de agua y protección de la naturaleza, se atienden con especial cuidado por guardabosques comunitarios. En estos sitios se realizan monitoreos bióticos, con el fin de salvaguardar su integridad biológica. Los estudios se constituyen en una herramienta que posibilita conocer el entorno e identificar cambios en los ecosistemas, para controlarlos y mejorar el entorno ecosistémico del área de conservación.


La empresa cuenta con planes de manejo ambiental y relaciones comunitarias, que han favorecido al uso y aprovechamiento del suelo, sin afectar a su biodiversidad. “En las áreas de extracción de materias primas, garantizamos la recuperación de la tierra. Mientras se interviene en un frente, se rehabilita el otro que se deja de trabajar, lo que asegura que, al cierre de la operación, las áreas estén totalmente rehabilitadas y se logre reinsertar flora y fauna nativa. Mantenemos, además, programas de reforestación en las áreas industriales y en las comunidades de la zona, y programas de educación ambiental para colaboradores y comunidades”, añadió Salazar.


Prácticas de conservación inclusiva

Uno de los ejemplos más relevantes en lo que a protección de especies se refiere es Pastaví II, una concesión minera de 51 hectáreas, de las que se intervinieron solo 15. En 2009 culminó su vida útil y, a esa fecha, apenas habían quedado 2,5 hectáreas por rehabilitar. Este trabajo se completó entre 2010 y 2013. Actualmente, Pastaví II alberga el Proyecto Apícola Selva Alegre para la producción de miel y polen, donde se incluyó la participación de la comunidad Corazón de Perugachi. El arranque del proyecto se hizo con cuatro familias y 25 colmenas. Cada año, los grupos familiares van rotando con el fin de que más población aprenda la técnica y se promueva una nueva actividad económica. Como resultado, existen 38 colmenas de donde se extrae la miel y el polen, y son ya 18 familias formadas como apicultores.


Mantener un suelo con propiedades saludables, implicará contar con ecosistemas adecuados que garanticen un desarrollo equilibrado de la vida en el planeta. Se convierte en un compromiso conjunto, propender al cuidado y protección de esta capa, para evitar la pérdida de su fertilidad. La seguridad alimentaria para las presentes y futuras generaciones dependerá de acciones en conjunto y gestión en su cuidado.