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Conversamos sobre Cambio Climático: Una doble amenaza para las niñas y adolescentes, con Salomé Parreño, Asesora Nacional de Género de Plan Internacional Ecuador

hace 17 horas
5 min de lectura

1. ¿Cuáles son los principales riesgos y problemáticas que enfrentan las niñas y adolescentes en Ecuador durante emergencias provocadas o agravadas por el cambio climático?


Las niñas y adolescentes son uno de los grupos más afectados durante emergencias asociadas al cambio climático, como inundaciones, deslizamientos, sequías, incendios forestales o eventos extremos como El Niño. Estas crisis no solo generan pérdidas materiales y desplazamientos, sino que también profundizan desigualdades preexistentes y aumentan riesgos específicos vinculados al género y la edad.


Entre los principales riesgos se encuentran la interrupción de la educación, el incremento de la violencia física, psicológica y sexual, el matrimonio y las uniones tempranas como mecanismos de supervivencia, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, la explotación económica y la afectación de la salud mental. Asimismo, muchas niñas enfrentan barreras para acceder a servicios de salud, protección, agua segura, saneamiento e higiene, especialmente durante las fases de respuesta y recuperación.


Los efectos del cambio climático también generan desplazamientos y pérdida de medios de vida familiares, aumentando la vulnerabilidad de las niñas a diversas formas de violencia basada en género. Por ello, es fundamental reconocer que las emergencias climáticas no son neutras: impactan de manera diferenciada según el género, la edad, la discapacidad, el territorio y las condiciones socioeconómicas.


2. ¿Por qué es importante incorporar un enfoque de género y de protección de la niñez en la gestión de riesgos y la respuesta a emergencias?


Incorporar un enfoque de género y protección de la niñez permite identificar los riesgos diferenciados que enfrentan niñas, adolescentes, mujeres y otros grupos en situación de vulnerabilidad antes, durante y después de una emergencia. Sin este enfoque, las respuestas pueden invisibilizar necesidades específicas y profundizar brechas existentes.

La gestión del riesgo sensible al género contribuye a diseñar medidas de prevención, preparación, respuesta y recuperación más eficaces, inclusivas y equitativas. Esto implica considerar aspectos como la seguridad en albergues temporales, el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, mecanismos de prevención de violencia basada en género, continuidad educativa y espacios seguros para niñas, niños y adolescentes.

Además, integrar este enfoque fortalece la resiliencia de las comunidades, ya que reconoce el papel activo de las niñas y adolescentes como lideresas, defensoras de derechos y agentes de cambio en la reducción de riesgos y la adaptación climática.


3. ¿Qué condiciones mínimas deben garantizarse para que las niñas cuenten con espacios seguros, acceso a servicios básicos, continuidad educativa y protección frente a la violencia?


Toda respuesta a emergencias debe garantizar la protección integral de las niñas y adolescentes mediante un conjunto de condiciones mínimas orientadas a salvaguardar sus derechos y bienestar.


Es indispensable asegurar espacios seguros, accesibles y adecuados para su edad, donde puedan desarrollarse, recibir apoyo psicosocial y participar libremente. Asimismo, debe garantizarse el acceso continuo a agua potable, saneamiento, higiene menstrual, alimentación, atención médica y servicios de protección.


La continuidad educativa constituye una medida esencial de protección, ya que la escuela no solo garantiza el aprendizaje, sino que reduce riesgos de violencia, explotación y abandono. También es fundamental establecer mecanismos seguros, accesibles y confidenciales de denuncia y atención para sobrevivientes de violencia basada en género y otras formas de vulneración de derechos.

Estas medidas deben estar acompañadas por personal capacitado en protección infantil, igualdad de género y atención a poblaciones afectadas por desastres, asegurando respuestas dignas, inclusivas y culturalmente pertinentes.


4. ¿Cuál es el papel de las niñas y adolescentes en la construcción de comunidades resilientes frente al cambio climático?


Las niñas y adolescentes no deben ser consideradas únicamente como población vulnerable, sino como actores clave en la construcción de resiliencia climática y gestión del riesgo de desastres.


Desde sus experiencias, conocimientos y liderazgo, pueden identificar riesgos en sus comunidades, proponer soluciones innovadoras, participar en acciones de preparación ante emergencias, promover prácticas sostenibles y contribuir a la construcción de comunidades más seguras e inclusivas.


Cuando las niñas participan en procesos de toma de decisiones, las políticas y programas responden mejor a las necesidades reales de la población. Además, su involucramiento fortalece capacidades colectivas para enfrentar futuras crisis y contribuye a transformar normas sociales que limitan su participación.


Garantizar espacios de participación significativa implica escuchar sus voces, tomar en cuenta sus propuestas y reconocerlas como protagonistas en las agendas de acción climática y reducción del riesgo de desastres.


5. Frente al aumento de los riesgos asociados al cambio climático, ¿qué medidas concretas deberían fortalecer el Estado, los gobiernos locales, las organizaciones, las comunidades y las empresas para proteger a las niñas y adolescentes?


El aumento de eventos climáticos extremos exige una acción articulada entre instituciones públicas, sector privado, organizaciones sociales y comunidades para reducir riesgos y proteger los derechos de las niñas y adolescentes.


Entre las principales medidas se encuentran el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana inclusivos; la incorporación del enfoque de género, protección de la niñez y discapacidad en la planificación y gestión del riesgo; el desarrollo de protocolos específicos para prevenir y responder a la violencia basada en género durante emergencias; y la inversión en infraestructura resiliente, especialmente en escuelas, centros de salud y sistemas comunitarios de agua y saneamiento.


También resulta prioritario ampliar programas de protección social para familias afectadas, garantizar la continuidad educativa en contextos de crisis, fortalecer los servicios de salud mental y apoyo psicosocial e impulsar procesos de participación de niñas y adolescentes en la toma de decisiones relacionadas con el cambio climático.


Las empresas, por su parte, pueden contribuir mediante inversiones responsables en resiliencia comunitaria, apoyo a programas educativos y fortalecimiento de mecanismos de protección para poblaciones afectadas por emergencias.


6. A propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Niña, ¿cuáles son las acciones y compromisos que como sociedad debemos promover para protegerlas frente a los efectos de las emergencias y el cambio climático?


El Día Internacional de la Niña representa una oportunidad para reflexionar sobre cómo las crisis climáticas están afectando de manera desproporcionada a millones de niñas y adolescentes en el mundo y para renovar nuestro compromiso con la garantía de sus derechos.


Como sociedad, debemos promover acciones que aseguren que ninguna niña quede excluida de los procesos de prevención, preparación, respuesta y recuperación ante emergencias. Esto implica fortalecer sistemas de protección social, garantizar servicios esenciales de salud, educación, agua y saneamiento, prevenir la violencia basada en género, y generar entornos seguros donde puedan desarrollarse plenamente incluso en contextos de crisis.


Asimismo, es necesario impulsar políticas públicas que integren la igualdad de género en las estrategias de adaptación y resiliencia climática, así como promover una participación activa y significativa de niñas y adolescentes en los espacios de toma de decisiones que afectan su presente y su futuro.


Proteger a las niñas frente al cambio climático significa reconocerlas como titulares de derechos, invertir en su bienestar y liderazgo, y construir sociedades capaces de responder a las emergencias sin dejar a nadie atrás. Garantizar sus derechos hoy es una condición indispensable para el desarrollo sostenible, la justicia climática y la resiliencia de las generaciones futuras.

 

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