Conversamos sobre Abastecimiento Sostenible con Karla Coronel, Directora Corporativa de Supply Chain de VITAPRO
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¿Qué conlleva disponer de un modelo de abastecimiento sostenible y cómo ha evolucionado este enfoque en el Ecuador en los últimos años?
Un modelo de abastecimiento sostenible implica incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en las decisiones de compra y en la relación con los proveedores. Ya no basta con asegurar disponibilidad, calidad y costo: hoy también es necesario conocer el origen de las materias primas, evaluar sus impactos y riesgos, contar con trazabilidad y promover prácticas responsables a lo largo de la cadena de valor.
En Ecuador hemos visto una evolución importante. La sostenibilidad ha pasado progresivamente de ser un elemento asociado principalmente al cumplimiento a convertirse en un factor de competitividad, especialmente para empresas vinculadas a mercados internacionales. Esto ha impulsado mayores exigencias de trazabilidad, certificaciones, debida diligencia y transparencia.
El reto ahora es avanzar hacia cadenas de suministro cada vez más resilientes y responsables, trabajando de manera conjunta con proveedores, clientes y otros actores. Los mercados y consumidores quieren conocer cada vez más no solo qué compran, sino también cómo y bajo qué condiciones fue producido.
¿Qué herramientas, procesos o buenas prácticas deberían implementar las empresas para garantizar el origen responsable y la trazabilidad de las materias primas, fortaleciendo la confianza de los clientes y otros grupos de interés?
Garantizar el origen responsable de las materias primas requiere una visión integral de la cadena de suministro, combinando herramientas técnicas, procesos de control y una relación colaborativa con los proveedores. No se trata únicamente de conocer de dónde provienen los insumos, sino de asegurar que cada etapa de la cadena cumpla con principios de sostenibilidad, transparencia y responsabilidad.
Entre las principales buenas prácticas destacan:
La adopción de certificaciones y estándares internacionales, como MarinTrust, así como la participación en Programas de Mejora Pesquera (FIP), que impulsan prácticas responsables y fortalecen la sostenibilidad desde el origen.
La implementación de sistemas robustos de trazabilidad, que permitan monitorear el recorrido de las materias primas a lo largo de la cadena de valor, desde su origen hasta el producto final.
El desarrollo de alianzas estratégicas con proveedores, acompañándolos en el fortalecimiento de sus capacidades en sostenibilidad, cumplimiento y mejora continua.
La integración de sistemas de gestión, monitoreo y control, que faciliten la evaluación de riesgos, la verificación de estándares y la toma de decisiones basada en información confiable.
Sin embargo, la trazabilidad no debe entenderse únicamente como un sistema de control. También requiere construir relaciones de largo plazo con los proveedores, acompañarlos en el cierre de brechas y generar incentivos para mejorar progresivamente su desempeño.
Desde nuestra experiencia en Vitapro, este enfoque nos ha permitido trabajar con diferentes herramientas según el tipo de materia prima y su nivel de riesgo, combinando trazabilidad, estándares internacionales y programas de mejora. Lo importante es que las empresas puedan demostrar, con información verificable, cómo gestionan los impactos de su cadena de suministro
Ante los desafíos que enfrentan hoy las cadenas de abastecimiento —como los riesgos climáticos, las nuevas regulaciones y las crecientes exigencias ASG de los mercados internacionales—, ¿cuáles considera que son los principales retos y oportunidades para las empresas ecuatorianas, y qué recomendaciones les daría para fortalecer su competitividad en exportación?
Uno de los principales desafíos es que las cadenas de suministro están expuestas simultáneamente a riesgos climáticos, logísticos, regulatorios y de disponibilidad de materias primas. A esto se suma que los mercados internacionales están elevando sus expectativas sobre trazabilidad, deforestación, emisiones, condiciones laborales y otros aspectos ambientales y sociales.
Para un país exportador como Ecuador, esta transformación también representa una oportunidad. Poder demostrar el origen responsable de las materias primas y una adecuada gestión de los impactos de la cadena puede convertirse en un elemento de diferenciación y acceso a mercados.
Por ello, las empresas deben incorporar estos riesgos dentro de sus decisiones de abastecimiento, fortalecer la trazabilidad, diversificar proveedores y fuentes de suministro, aprovechar la tecnología para contar con mejor información y, sobre todo, trabajar colaborativamente con sus proveedores.
La sostenibilidad del abastecimiento ya no debe verse únicamente como una exigencia adicional. Bien gestionada, permite reducir riesgos, anticiparse a cambios regulatorios, fortalecer relaciones comerciales y construir cadenas más competitivas y resilientes.
El desarrollo de proveedores es una oportunidad para generar valor compartido. ¿Cómo trabajar con los proveedores para fortalecer sus capacidades en sostenibilidad y qué impacto tiene este acompañamiento en la mejora de la competitividad de la empresa?
El desarrollo de proveedores es un componente clave en el modelo de abastecimiento sostenible, ya que permite fortalecer toda la cadena de valor y alinear a sus actores bajo principios comunes de desempeño, calidad y sostenibilidad.
Este enfoque implica ir más allá de una relación transaccional y avanzar hacia esquemas de colaboración, donde las empresas acompañan a sus proveedores en la adopción de mejores prácticas, el cumplimiento de estándares internacionales y la implementación de procesos de mejora continua. Esto puede incluir transferencia de conocimiento, asistencia técnica, evaluación de desempeño y mecanismos de seguimiento.
El impacto de este acompañamiento es significativo: contribuye a mejorar la calidad, trazabilidad y sostenibilidad de las materias primas, al tiempo que fortalece la resiliencia de la cadena de suministro y permite gestionar de manera anticipada riesgos operativos, ambientales y reputacionales. Además, genera valor compartido al promover el crecimiento de los proveedores y aportar al desarrollo de las comunidades vinculadas a la cadena productiva.
En un entorno global cada vez más exigente, contar con proveedores fortalecidos y comprometidos con la sostenibilidad no solo representa una ventaja competitiva, sino un factor estratégico para garantizar la continuidad y sostenibilidad del negocio en el largo plazo.





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