Conversamos con Simón Pérez, CEO Andor Corp, Importadora Y Comercializadora de BYD ECUADOR sobre Movilidad Sostenible
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1. ¿Cómo está evolucionando la movilidad eléctrica en Ecuador y qué tan cerca estamos de una adopción más amplia?
La movilidad eléctrica en Ecuador ya no es una tendencia emergente; es una transformación en marcha. En los últimos dos años, el país ha registrado uno de los crecimientos más acelerados de la región en adopción de vehículos eléctricos. Según cifras de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE), entre enero y mayo de 2025 se comercializaron 1.192 vehículos eléctricos, lo que representó un crecimiento del 142 % frente al mismo periodo del año anterior. Además, Ecuador cerró 2025 con más de 4.200 vehículos eléctricos vendidos, un incremento superior al 200 % respecto a 2024.
En BYD, este primer trimestre 2026 se vendieron 1.041 unidades. Este avance representa una señal clara de que el consumidor ecuatoriano está evolucionando. Hoy las personas ya no solo evalúan un vehículo por potencia o diseño, sino también por eficiencia, sostenibilidad y ahorro operativo. La conversación cambió: antes se preguntaba si un eléctrico era viable o va a rendir; hoy se pregunta cuál modelo me gusta más.
Sin embargo, aún estamos en una etapa temprana. Los vehículos eléctricos representan cerca del 6 % del mercado total automotor ecuatoriano, lo que demuestra que existe un enorme potencial de crecimiento. Países como China ya superan el 40 % de participación de vehículos de nuevas energías en ventas anuales, y mercados latinoamericanos como Uruguay avanzan rápidamente hacia cifras cercanas al 20 %. Ecuador puede acelerar este camino si existe una articulación sólida entre sector privado, Estado y ciudadanía.
En BYD creemos que el punto de inflexión ya comenzó. La movilidad eléctrica dejará de ser un segmento premium para convertirse en el nuevo estándar de movilidad.
2. ¿Cuáles son las principales barreras que enfrenta hoy la movilidad eléctrica en el país, tanto a nivel de infraestructura como de percepción del usuario?
Existen tres grandes desafíos que enfrenta la movilidad eléctrica en Ecuador: infraestructura, desinformación y visión de largo plazo.
Aunque el país ha avanzado con nuevas electrolineras y puntos de carga privados, por ejemplo, nosotros contamos con 150 puntos de carga: 129 estándar y 21 rápidos (https://bydauto.ec/cargadores/), todavía necesitamos una red nacional más robusta, interoperable y visible para generar mayor confianza en los usuarios. La infraestructura debe crecer al mismo ritmo que el parque automotor eléctrico.
La segunda barrera es cultural. Persisten muchos mitos alrededor de la movilidad eléctrica: que las baterías duran poco, que el mantenimiento es complejo o que un vehículo eléctrico no puede recorrer largas distancias. La realidad es distinta. Hoy existen vehículos eléctricos con autonomías superiores a los 400 kilómetros y baterías diseñadas para durar más de 5.000 ciclos de carga, lo que puede representar entre 12 y 15 años de uso intensivo (es decir, cargar todos los días), reforzando la confiabilidad y sostenibilidad de la movilidad eléctrica.
En el caso de BYD, por ejemplo, la tecnología Blade Battery ha redefinido los estándares de seguridad y durabilidad de la industria, priorizando estabilidad térmica, eficiencia y vida útil. A nivel global, BYD superó los 10 millones de vehículos de nuevas energías producidos, consolidándose como uno de los líderes mundiales de la transición energética.
3. ¿Qué beneficios concretos ofrece la movilidad eléctrica para las empresas que buscan optimizar costos y reducir su impacto ambiental?
La movilidad eléctrica representa una oportunidad estratégica para las empresas, no solo desde la sostenibilidad, sino también desde la competitividad.
El primer beneficio es económico. Un vehículo eléctrico puede reducir hasta en un 70 - 80 % los costos operativos frente a uno de combustión interna, especialmente en consumo energético y mantenimiento. Un motor eléctrico tiene menos piezas móviles, menos desgaste y menor necesidad de servicios mecánicos complejos.
Para empresas con flotas —logística, distribución, comercial, delivery o transporte corporativo— esto significa eficiencia real y ahorro acumulado en el mediano y largo plazo.
Sumado a ello, la movilidad eléctrica ofrece ventajas tributarias importantes. En Ecuador, los vehículos eléctricos pueden acceder a esquemas de depreciación acelerada, permitiendo a las empresas optimizar su planificación financiera y tributaria mediante una recuperación más eficiente de la inversión. Para compañías con flotas, este beneficio mejora significativamente el costo total de propiedad del vehículo frente a alternativas de combustión.
El segundo beneficio es ambiental. El transporte es uno de los principales emisores de CO₂ a nivel global. Migrar hacia flotas eléctricas permite reducir emisiones directas, disminuir contaminación urbana y fortalecer compromisos ESG y metas de descarbonización.
La misión global de BYD, “Enfriar la Tierra en 1°C”, se ejecuta en Ecuador mediante un portafolio de vehículos 100% eléctricos y Super Híbridos (PHEV) equipados con la revolucionaria Batería Blade. Según, EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) esta tecnología de litio-ferrofosfato no solo redefine los estándares de seguridad y durabilidad, sino que evita la emisión de entre 4 y 5 toneladas de CO2 al año por unidad, el equivalente a la capacidad de absorción de 220 árboles.
Los vehículos eléctricos no emiten gases contaminantes en operación, reduciendo CO2 y otros contaminantes críticos en ciudades, lo cual se traduce en beneficios directos para salud pública y ambiente urbano.
Pero además existe un beneficio reputacional y estratégico. Las empresas que adopten movilidad eléctrica hoy estarán mejor posicionadas frente a consumidores, inversionistas y mercados que cada vez valoran más la sostenibilidad como un criterio de decisión.
En Ecuador ya vemos compañías que están incorporando vehículos eléctricos en sus operaciones no solo por responsabilidad ambiental, sino porque entienden que la eficiencia energética será una ventaja competitiva en el futuro.
4. ¿Qué rol juegan factores como la infraestructura de carga, la tecnología de baterías y la regulación en el desarrollo de la movilidad eléctrica?
Son los tres pilares del ecosistema:
Tecnología de baterías: Es el corazón del cambio. Innovaciones como nuestra Blade Battery han resuelto el problema de la seguridad y la durabilidad, ofreciendo ciclos de vida que superan los 1.2 millones de kilómetros. Esta batería ha pasado la famosa prueba del clavo o aguja, evitando perforaciones o incendios de esta.
Infraestructura de carga: Es el habilitador de libertad. Sin cargadores rápidos y estándar en puntos estratégicos, y en cantidad el uso se limita a lo urbano.
Regulación: Es el acelerador. Incentivos como la exoneración de aranceles, el IVA 0%, matrícula en $10 y la eliminación de restricciones vehiculares como el pico y placa en Quito son fundamentales para que el consumidor pierda el miedo y dé el paso final.
5. Para asegurar su impacto positivo a largo plazo, ¿qué se necesita para que la movilidad eléctrica sea realmente sostenible en Ecuador?
Para que la movilidad eléctrica sea realmente sostenible en Ecuador, necesitamos entender que no se trata solamente de cambiar un tipo de vehículo por otro; se trata de transformar la manera en que concebimos la movilidad, y el desarrollo de la transformación de nuevas energías.
Primero, necesitamos una visión país de largo plazo. La sostenibilidad requiere continuidad, planificación e inversión. No basta con incentivos temporales; se necesita una hoja de ruta nacional alineada con objetivos de transición energética y reducción de emisiones, que sean aplicados a todo el ecosistema de este sector industrial.
Segundo, debemos trabajar en educación. La movilidad eléctrica no es únicamente una innovación tecnológica; es una decisión cultural. Mientras más personas comprendan sus beneficios económicos, ambientales y sociales, más rápida será la adopción.
Tercero, es fundamental fortalecer el ecosistema completo: generación energética limpia, infraestructura de carga y gestión responsable de baterías. Un vehículo eléctrico tiene mayor impacto positivo cuando forma parte de un sistema energético sostenible.
Y finalmente, necesitamos alianzas. La transición energética no puede ser impulsada por un solo actor. Empresas, gobiernos, academia, medios y organizaciones como CERES tienen un rol clave para construir una agenda común de sostenibilidad.
Desde BYD creemos firmemente que la movilidad eléctrica no es únicamente el futuro de la industria automotriz; es una oportunidad histórica para construir ciudades más limpias, economías más eficientes y sociedades más sostenibles.





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