UDLA: El primer plan para salvar la pesca del Napo y el Aguarico creado por la UDLA y las comunidades indígenas amazónicas de Ecuador
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La investigadora Gabriela Echevarría y el técnico docente Fernando Sánchez, de la UDLA, lideran un estudio publicado en Sustainability que propone el primer modelo participativo para la gestión sostenible de pesquerías en la Amazonía norte del Ecuador.
En los ríos Napo y Aguarico, la pesca no es solo un medio de vida. Es cultura, identidad y la principal fuente de proteína para comunidades indígenas Kichwa, Siona y Cofán que llevan siglos conociendo sus ríos mejor que cualquier manual científico.
La investigadora de la Universidad de Las Américas Gabriela Echevarría y el técnico docente Fernando Sánchez, en colaboración con WWF Ecuador e INABIO, publicaron en la revista científica Sustainability el primer modelo integrado para establecer acuerdos comunitarios de pesca sostenible en la Amazonía norte del Ecuador — combinando datos biológicos con el conocimiento ecológico local de cinco comunidades indígenas.
Ciencia que nace del territorio
El estudio trabajó directamente con las comunidades de Limoncocha, Pañacocha, Soto Tsiaya, Zábalo y Zancudococha, en los ríos Napo y Aguarico. En lugar de imponer parámetros externos, los propios pescadores definieron los sitios de muestreo, participaron en los talleres de monitoreo y aportaron su conocimiento sobre ciclos reproductivos, especies prioritarias y hábitats críticos.
“La convergencia entre el conocimiento ecológico local y los indicadores biológicos no es meramente descriptiva — representa una condición crítica para la cogestión adaptativa”, señala el estudio, evidenciando que el saber ancestral de los pescadores y la ciencia no solo son compatibles, sino complementarios.
Los hallazgos que protegerán la pesca amazónica
El estudio analizó parámetros reproductivos de 29 especies de peces de subsistencia, identificando que el período de aguas en ascenso — entre febrero y marzo — es el momento de mayor actividad reproductiva y, por tanto, el más crítico para la protección.
Con esa evidencia, la investigación propone medidas concretas de manejo para 27 especies: épocas de veda, tallas mínimas de captura y artes de pesca recomendadas — diferenciadas por comunidad y adaptadas a la realidad de cada territorio.
El resultado más significativo: los propios monitores comunitarios que participaron en los talleres de capacitación obtuvieron calificaciones superiores a 6.5 sobre 7 en identificación de especies, registro de datos y clasificación reproductiva — demostrando que el monitoreo científico a largo plazo puede sostenerse desde las propias comunidades.
Un modelo replicable para la Amazonía
Para Ecuador y la región, el impacto es directo: el país carece de regulaciones específicas para pesquerías amazónicas continentales, y este estudio proporciona la primera línea base socioecológica integrada para tomar decisiones con evidencia real.
El modelo presentado — que vincula biología, conocimiento local y gobernanza comunitaria — es replicable en otros sistemas fluviales amazónicos que enfrentan los mismos retos: poca información, presión extractiva y comunidades que dependen de sus ríos para sobrevivir.
Lee el artículo completo: https://www.mdpi.com/2071-1050/18/9/4180





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