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PLAN INTERNACIONAL: Habilidades verdes, nueva oportunidad para un futuro sostenible

  • hace 13 horas
  • 4 min de lectura

Cuando hablamos de cambio climático, solemos pensar en fenómenos extremos, pérdida de biodiversidad y la destrucción de nuestro propio entorno. Sin embargo, existe una dimensión menos visible, pero igualmente determinante para el futuro de nuestras sociedades: las personas y las habilidades que necesitarán para desenvolverse en una economía que requiere estrategias y respuestas que aporten al cuidado de la naturaleza y sus habitantes.


Muchas economías están redefiniendo sus políticas productivas, energéticas y ambientales para responder a los compromisos climáticos globales y a los crecientes impactos del cambio climático. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, la transición hacia una economía más sostenible podría generar alrededor de 24 millones de nuevos empleos a nivel mundial para 2030, siempre que se implementen las políticas adecuadas. Al mismo tiempo, el Foro Económico Mundial identifica la sostenibilidad ambiental como uno de los principales motores de transformación del mercado laboral en la próxima década.


En Ecuador, este proceso ya empieza a reflejarse en sectores como las energías renovables, la agricultura sostenible, la economía circular, la gestión de residuos, la bioeconomía, el turismo sostenible y los servicios ecosistémicos. Estudios recientes desarrollados por CEPAL y la OIT muestran que sectores como la energía limpia, el transporte sostenible y la agricultura climáticamente inteligente presentan un importante potencial para generar nuevas oportunidades laborales para las próximas generaciones.


Por lo que, la adquisición de competencias ante una creciente demanda de perfiles asociados a energías renovables, eficiencia energética, construcción sostenible, agricultura regenerativa, economía circular también representa una alternativa a uno de los desafíos más persistentes en América Latina y Ecuador, el cual es la inserción laboral de las personas jóvenes.


Durante años, trabajando con jóvenes de distintos sectores del país, he podido evidenciar una realidad que se repite constantemente en diferentes contextos del Ecuador: mientras el mercado laboral evoluciona rápidamente, gran parte de los sistemas de formación continúan avanzando a un ritmo más lento y sin el dinamismo que se requiere para afrontar los problemas del hoy y el mañana. Y esta brecha amenaza con dejar a miles de jóvenes fuera de las oportunidades que están emergiendo en el marco de la transición ecológica.


En nuestro país, 6 de cada 10 jóvenes enfrentan dificultades para acceder a empleos formales, y se vuelve más compleja cuando analizamos las desigualdades territoriales, económicas y de género que afectan sus trayectorias. Por lo que, la transición ecológica abre una ventana de oportunidad a que las generaciones actuales y futuras puedan acumular experiencia laboral o desarrollar competencias alineadas con las demandas emergentes de la economía verde.


Cuando hablamos de sostenibilidad debemos considerar que las decisiones que tomemos hoy respecto a educación, formación y desarrollo de capacidades determinarán quiénes podrán participar y beneficiarse de la economía verde que ya está emergiendo. Además, la transición hacia economías verdes que sean social y ambientalmente sostenibles no dependerá únicamente de nuevas tecnologías o regulaciones, si no que dependerá ante todo de nuestra capacidad para preparar a las personas para liderar y participar activamente en ese cambio.


Todos jugamos un rol es el acceso a estas nuevas oportunidades, por un lado, las instituciones educativas deben actualizar sus currículos para responder a las nuevas demandas del mercado laboral y fortalecer metodologías de aprendizaje más innovadoras, prácticas y orientadas al futuro. Pero además debemos aunar esfuerzos en promover integrar las habilidades verdes dentro de políticas educativas, dentro de proyectos de desarrollo, dentro de las estrategias de empleo y de los sistemas de formación técnica y profesional.


No obstante, el acceso a estas oportunidades no ocurrirá automáticamente.

Diversos estudios evidencian que existe una brecha significativa entre las habilidades que demandan los sectores emergentes y las competencias que actualmente posee gran parte de la fuerza laboral joven. Si no actuamos con rapidez, corremos el riesgo de que miles de jóvenes queden excluidos de los beneficios de la transición verde.


La consecuencia sería doblemente negativa: por un lado, empresas e instituciones enfrentarían dificultades para encontrar talento capacitado; por otro, los jóvenes continuarían enfrentando barreras para acceder a empleos de calidad.

La sostenibilidad y la equidad no son ni deberían ser objetivos separados. Son dimensiones inseparables de una misma agenda de desarrollo.


Desde la experiencia de Plan International a través del proyecto “Habilidades Verdes Ya”, financiado por la Unión Europea; hemos aprendido que las habilidades verdes deben incluir competencias técnicas, pero también habilidades para el pensamiento crítico, el reconocimiento de los derechos humanos, la innovación, la gestión sostenible de recursos y la capacidad de identificar oportunidades dentro de una economía en transformación.


Y entendemos además que las habilidades verdes para la vida son aquellas capacidades transversales que, combinadas con conocimientos sobre cambio climático y sostenibilidad e inclusión, impulsa a que las personas adquieran estas habilidades para tomar decisiones responsables, resuelvan problemas y adopten comportamientos más sostenibles en distintos ámbitos de su vida.


Además, reconocemos que los efectos del cambio climático en la vida de las personas tendrán diferentes efectos en función a la condición étnica, etaria y de género y su situación geográfica, afectando además en mayor medida a las niñas, niños y adolescentes. Las desigualdades de género continúan limitando el acceso de muchas mujeres jóvenes a oportunidades de formación técnica y empleos relacionados con sectores estratégicos para la transición verde.


Las áreas STEM ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas siguen registrando niveles de participación femenina inferiores a los de los hombres, pese a ser fundamentales para muchas de las profesiones verdes del futuro. A ello se suman barreras relacionadas con responsabilidades de cuidado, estereotipos de género, discriminación laboral y acceso desigual a formación profesional y técnica debido a los roles de género vigentes y que siguen excluyendo a muchas jóvenes mujeres en el desarrollo de competencias y habilidades necesarias para su propia autonomía social y económica.


Por esta razón, cualquier estrategia orientada al fortalecimiento de habilidades verdes debe incorporar un enfoque de género e interseccionalidad desde su diseño.

La transición verde ya comenzó. La verdadera pregunta es si estamos preparando a nuestra juventud para liderarla. Y la respuesta dependerá de las decisiones que adoptemos hoy, reconociendo además que el cambio climático nos afectará a todas y todos de manera distinta, y requerimos por lo tanto profesionales que incorporen estrategias no solo sostenibles si no estrategias y respuestas responsables y equitativas.


-Escrito por Gabriela Regalado, Asesora Nacional de Empoderamiento Económico y Educación



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