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Menos es más. Reducir la producción y consumo de carne y lácteos para un planeta más saludable


Durante millones de años los seres humanos se han enfrentado a diario a la misma pregunta: ¿qué comer?

La disponibilidad de alimentos sanos y las consecuencias de lo que decidamos hoy sobre nuestra dieta pueden ser un desafío para algunos y un reto abrumador para otros. Sin embargo, esta pregunta no solo tiene un impacto sobre nuestro bienestar, también lo tiene sobre el planeta

Nuestro sistema alimentario actual y futuro si seguimos en la misma trayectoria, no es sostenible. Debemos cambiar radicalmente la forma en que producimos alimentos si queremos alimentar a 9-10 mil millones de personas en 2050 sin destruir el planeta de forma irreversible.

El elemento individual del sistema alimentario con mayor impacto es la cría de ganado como medio para proporcionar productos para el consumo humano. Aparte de las grandes áreas de terreno que se emplean en la ganadería directamente, más del 30% de todos los cultivos producidos a nivel mundial son para alimentar al ganado. Dado que en el mejor de los casos la eficiencia del ganado para convertir lo que come en biomasa que nosotros podamos consumir es entre un 10% y un 15%, la ganadería es un gran cuello de botella para lograr un sistema alimentario eficiente.

"No es de extrañar entonces que los productos ganaderos tengan una huella hídrica muy por encima de los productos agrícolas y que la carne de rumiantes tenga una huella de gas de efecto invernadero 100 veces mayor que la de los alimentos de origen vegetal."

Según un reciente informe de Greenpeace, Menos es más: Reducir la producción y consumo de carne y lácteos para una vida y planeta más saludables” debemos reducir significativamente el consumo de productos de origen animal ahora y en el futuro. Producir la misma combinación de alimentos que consumimos ahora, incluso si se emplean métodos más sostenibles, no reducirá el impacto medioambiental al nivel que necesitamos para preservar el planeta para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Debido al aumento de la población humana y a una mayor igualdad entre los países más ricos y los más pobres se prevé un aumento de la clase media y con ello un aumento considerable en la demanda de carne, leche y otros productos de origen animal. Las personas de los países más ricos ya consumen un exceso de carne y leche en detrimento de la salud humana global. Estos niveles de consumo no son sostenibles.

Es posible reducir significativamente el consumo de carne y leche en todo el mundo, esto supondría mejorar la salud humana, disminuir el impacto ambiental, ayudar a combatir el cambio climático, necesitar mucho menos tierras y poder alimentar a más personas y quizá parte de la tierras que queden libres se pueden destinar a conservar la biodiversidad. No es necesario que todos tomemos la decisión de volvernos vegetarianos o veganos para siempre, reducir el consumo de carne y leche entre las personas que consumen “menos y mejor” carne/leche podría tener un impacto muy significativo.

En los 20 años más o menos que llevo investigando estos problemas, he llegado a la inevitable conclusión de que debemos reducir significativamente el consumo de productos de origen animal. Esta conclusión no se debe a una ideología vegetariana/vegana o al afán de convertirme en un guerrero de la ecología, se basa en la evidencia científica.

Actualmente la postura científica dominante es la de la necesidad de reducir la demanda de productos de origen animal. Los autores de este informe han recopilado de manera objetiva y equilibrada la mejor documentación científica encontrada en informes públicos sobre agricultura, sistemas alimentarios, investigación medioambiental y salud. Estos han llegado a la misma conclusión a la que ha l legado la ciencia convencional en los últimos años: el sistema alimentario actual y proyectado es insostenible y solo podremos establecer un sistema alimentario apto para el futuro si disminuimos significativamente el consumo de carne y leche; por el bien de la humanidad y del planeta en su conjunto.

"Todos los días, y en cada comida, elegimos qué comer. Tenemos que empezar a tomar decisiones distintas y los Gobiernos deben establecer políticas que nos ayuden a tomar las decisiones correctas, más apropiadas para nuestra salud y para el planeta. El sistema se tendrá que transformar para hacer frente a estos desafíos. Este informe describe cómo se puede llevar a cabo dicha transformación."

En definitiva ¿qué comer? es una de las preguntas más críticas a la hora de configurar nuestro futuro.

La respuesta determinará el tipo de futuro que tendrán nuestros hijos e hijas y quizá el destino no solo de nuestra especie sino también de muchos de los animales, microbios y plantas que habitan el planeta Tierra.

Fuente: https://www.agorarsc.org/menos-es-mas-reducir-la-produccion-y-consumo-de-carne-y-lacteos-para-un-planeta-mas-saludable/


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